Hans Christian Andersen. Ole Cierraojos. Siete

 
 

Como homenaje al niño desamparado que fue Andersen y al genial cultivador de la fantasía popular en que se convirtió con su constancia y valor, van esta serie de cuentos bajo el título general de Ole Cierraojos. 

El cuento lo he cogido de http://www.pobladores.com/channels/aficiones_y_tiempo_libre/Worlds_End/area/23

 y se debe a una gentileza de Ingramlost; la portada del libro viene de la biblioteca Cervantes Virtual; y la foto final de Google

 

DOMINGO
-¡Buenas noches!- dijo Ole Cierraojos.
Hjalmar le contestó moviendo la cabeza, pero dio un brinco y volvió del revés el retrato del bisabuelo, para que no pudiera dar consejos como la víspera.
-Ahora me contarás el cuento de los cinco guisantes verdes que vivían en una vaina, el del gallo que hacía la corte a la gallina, y el de la aguja de zurcir que tenía sentimientos tan delicados, que creía ser una aguja de coser.
-No hay que abusar- dijo Ole Cierraojos-. Quiero enseñarte a mi hermano, que también se llama Ole Cierraojos, aunque él no se acerca a nadie más que una sola vez, y cuando lo hace, lo monta a caballo y le cuenta una historia. Sólo sabe dos: una es tan maravillosa, que nadie puede imaginársela, y la otra tan fea y horrible, que no se puede contar -y Ole Cierraojos llevó a Hjalmar hasta la ventana y le dijo: -Desde aquí verás a mi hermano, al otro Ole Cierraojos, al que también llaman la Muerte. Ya verás que no tiene el feo aspecto que le pintan en los dibujos, con aquellos huesos y calavera. Lleva un traje bordado de plata. Es un estupendo uniforme de cazador. Lleva también un manto de terciopelo negro, que flota tras el caballo. ¡Mira cómo galopa!
Hjalmar vio que Ole Cierraojos cogía en su carrera a jóvenes y viejos y los ponía sobre su caballo. A unos los sentaba delante y a otros detrás, pero siempre les preguntaba antes:
-¿Qué notas tienes?
-¡Buenas!- decían todos.
-Déjame que las vea con mis ojos.
Y ellos se las enseñaban, y los que tenían la indicación de "bien" y "sobresaliente" se montaban en la parte delantera del caballo y oían una historia maravillosa. En cambio, los que tenían "suficiente" e "insuficiente" se colocaban detrás y escuchaban un cuento horrible. Se estremecían de miedo y lloraban; querían saltar del caballo, pero no podían, pues parecían clavados al caballo.
-La muerte es un encantador Ole Cierraojos- dijo Hjalmar-. ¡No le tengo miedo!
-No tienes por qué tenerle miedo- le respondió Ole Cierraojos-. Lo único que debes procurar es tener buenas notas.
-¡Éste sí que es un cuento instructivo!- murmuró el retrato del viejo bisabuelo-. Parece que vale algo la opinión de uno.
Y se quedó muy satisfecho.
Ésta es la historia de Ole Cierraojos. Probablemente, esta misma noche os cuente él alguna historia más.

 

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