Howard Davies sobre la crisis

«La crisis va a afectar tanto a España que su solución  pasa por volver a ser un país agrícola»

Entrevista a Howard Davies, una de las voces más autorizadas para hablar de la crisis. Básicamente porque lo ha
sido todo en la economía británica: presidente de la patronal, vicegobernador del Banco de Inglaterra y presidente del regulador financiero.
OCUPACION: / Director de la London School of Economics y ex presidente del regulador financiero británico /
FORMACION: / Licenciado en Historia Moderna y diplomado en Negocios / CREDO: / La globalización /
AFICIONES: / El criket, la bicicleta y el fútbol / SUEÑO: / Una mejor regulación global del mundo financiero
Nada de lo humano parece serle ajeno a Howard Davies, hincha del Manchester City, jurado del Premio Booker y
jugador de criket.Desde 2003 dirige la London School of Economics (LSE), un templo del saber en el que han dejado su
semilla pensadores tan diferentes como Karl Popper o Harold Lasky.
De la mano de su predecesor, Anthony Giddens, la escuela ganó reputación como laboratorio de ideas del Nuevo
Laborismo. Un legado del que Davies no reniega pero que prefiere reconducir.«Lo que define hoy a esta escuela es la
globalización: cómo descifrarla y hacerla más gobernable. Yo diría que ése es el ethos de la LSE». También en cierto
modo el de Davies, que acaba de publicar un libro sobre regulación financiera internacional que en junio lanzará Paidós en España.
Davies es una de las voces más autorizadas para hablar de la crisis. Básicamente porque lo ha sido todo en la economía
británica: presidente de la patronal entre 1992 y 1995, vicegobernador del Banco de Inglaterra entre 1995 y 1997 y
presidente del regulador financiero -la FSA-entre 1998 y 2003. En su despacho de Aldwych, Davies habló con EL
MUNDO sobre el terremoto bursátil, la desregulación de los mercados y el derrumbe de la economía española.
Pregunta.- ¿Dónde le pilló el día del desplome de Lehman Brothers?
Pregunta.- Precisamente en Nueva York, reunido con los demás miembros del Consejo de Morgan Stanley, del que
formo parte.Sabíamos que iba a ser un fin de semana muy complicado para los bancos de inversión.
P.- ¿Qué humor había dentro?
R.- Había un gran nerviosismo. De algún modo se estaba viniendo abajo el sistema.
P.- ¿Se esperaba que el Estado dejara hundirse a Lehman sin rescatarlo?
R.- No se puede decir que lo esperara pero en aquellas circunstancias excepcionales lo comprendí. Bush acababa de
rescatar las inmobiliarias Fannie Mae y Freddy Mac, sabía que tendría que hacer lo mismo con AIG y sabía también que
el Congreso no aprobaría así como así un plan de rescate para la banca. Demasiados problemas. Sin embargo, si
hubieran sabido lo que iba a ocurrir, supongo que lo habrían hecho. Porque las consecuencias han sido muy grandes.
P.- Entonces usted cree que fue un error.
R.- Por supuesto, porque provocó el pánico en los bancos de todo el mundo.
P.- ¿Hubiera sido todo distinto con un presidente fuerte en Washington y no uno en retirada?
R.- Puede que sí. Nunca lo sabremos. De todas formas, la posición de Bush en el Congreso era muy débil y eso no ha ayudado.
P.- ¿Es ésta una crisis anglosajona?
R.- Lo es pero sólo si ustedes los españoles acepten que les llamemos anglosajones.
P.- ¿Por qué lo dice?
R.- Porque la crisis ha explotado con mayor virulencia en aquellos países que han vivido a base de endeudarse y por
encima de sus posibilidades. Por ejemplo, EEUU, el Reino Unido y por supuesto España.
P.- ¿Cuáles han sido las causas de la crisis?
R.- Básicamente dos. La primera, la extensión ilimitada del crédito a base de ocultar los riesgos. Los inversores
compraban activos arriesgados que estaban catalogados como si no lo fueran. En este sentido, es cierto que fueron
personas en Londres y en Nueva York las que crearon los productos financieros que permitieron que esto ocurriera pero
esos activos los compraron fondos y bancos de todo el mundo. De hecho, entre los bancos más afectados están los
alemanes. Mire lo que ha ocurrido esta semana con Deutsche Bank.
P.- ¿Y la segunda causa?
R.- La otra cara de la moneda. El endeudamiento excesivo de Occidente se ha financiado gracias al ahorro excesivo de
China, Japón y el Extremo Oriente. Todo el mundo se ha involucrado en esto.No sólo en Nueva York o Londres.
También en París, Fráncfort o Madrid.
P.- ¿Y la crisis va a ponderar ese desequilibrio entre Oriente y Occidente?
R.- Es difícil decirlo. Lo que sabemos por el momento es que el dinero con el que se han recapitalizado los bancos que
no han recurrido al Estado viene de Singapur, China, Abu Dhabi o Qatar. Y eso significa que estamos más
interconectados que nunca con China, por ejemplo. He aquí una paradoja: que China tiene una proporción enorme del
negocio que se mueve todos los días en Wall Street.
P.- Hablemos un poco de España. Parece que hay un consenso en que los bancos españoles han estado bien regulados en
los años previos a la crisis. ¿Cuál es su opinión?
R.- Para los niveles internacionales, creo que sí. De todas formas, la buena regulación tiene sus límites. Lo demuestra el
hecho de que el Santander ahora necesite más capital.
P.- En los últimos meses han comprado mucho
R.- Bueno. En parte, necesitan dinero por esa razón. Pero no sólo. Su demanda de capital tiene que ver también con el
deterioro de la situación económica en España. Una cosa es que los bancos españoles estén bien regulados y otra que no
tengan problemas.Una cosa es que estén mejor capitalizados que en otros países de Europa y otra que sobrevivan.
Dependerá de cómo de fuerte sea la recesión.
P.- En España los precios de las casas se desploman
R.- Lo sé. Es un cuadro macroeconómico muy complicado. En los próximos años se producirán grandes ajustes.
Especialmente en las áreas costeras del Levante español.
P.- El ladrillo se acaba, la industria languidece y el turismo baja. ¿De qué viviremos dentro de unos años los españoles?
R.- De las fresas.
P.- ¿De las fresas?
R.- Ustedes tienen mucho sol. Supongo que eso funcionaría.
P.- O sea, que volveremos a ser un país agrícola
R.- Bueno, es una solución España ha sufrido un ajuste fortísimo en muy poco tiempo. Ha crecido mucho en los últimos
años por la construcción. El Reino Unido ha crecido, sobre todo por el sector financiero. Y construcción y finanzas son
los dos sectores que salen peor parados de esta crisis. También el turismo. Gran parte del turismo en España depende del
Reino Unido. Los alemanes seguirán yendo, pero los británicos dejarán de ir.
P.- ¿Vislumbra algún sector donde podría estar el futuro de la economía española?
R.- No. Nunca se sabe por dónde va a salir la sociedad. Esa fue una pregunta que surgió aquí a principios de los años 90.
Se dijo: no tenemos industria, el acero o el carbón son irrelevantes, la construcción naval ha caído… ¿De qué vamos a
vivir? Y entonces vino el boom de los servicios financieros y otro tipo de cosas como la educación, el arte, el diseño, las
tiendas, la informática y las telecomunicaciones
Hay dos cosas que el Gobierno español puede hacer: mantener la estabilidad macroeconómica y tener personas bien
preparadas.El empleo luego vendrá solo. La sociedad encontrará su camino.Los gobiernos no deberían gastar tiempo y
dinero pensando en qué sectores serán los que nazcan de la crisis sino asegurar buenos servicios públicos, impuestos
bajos, inflación baja y educación. El dinamismo natural de la sociedad siempre tiene la última palabra.
P.- ¿Sigue pensando que la crisis se cebará con el Reino Unido y España más que con cualquier otro país en Europa?
R.- Sí. El Reino Unido y España acumulan todos los factores de riesgo. En primer lugar, los dos tienen una burbuja: el
Reino Unido, financiera; España, inmobiliaria. En segundo lugar, en ambos países han caído los precios de las casas. En
tercer lugar, los dos son países cuyo bienestar depende en gran medida de partes volátiles de la economía. Por ejemplo,
el turismo. Ni aquí ni allí es pues el panorama muy halagüeño.
P.- La agencia de calificación Standard & Poor’s ha anunciado esta semana que no considera a España un país tan
solvente como antes de la crisis y que piensa en retirarle la etiqueta de triple A. Algo que sólo ha ocurrido con otros tres
países europeos: Italia, Portugal y Bélgica. ¿Qué efectos puede tener esta decisión en la economía real?
R.- A corto plazo ninguno. A largo plazo, depende. Si el coste de las emisiones de deuda del Estado sube, esto puede
tener un efecto en los impuestos y en el gasto social. Es un cañonazo en la proa del barco del Gobierno pero no hundirá
la Armada invencible.
P.- El vicepresidente económico, Pedro Solbes, ha dicho esta semana que el déficit en 2008 estará por encima del 3% y
que en 2009 estará muy por encima de esa cifra, en torno al 5,8%.¿Lo justifica la situación económica?
R.- En circunstancias como éstas, creo que es razonable dejar que el déficit crezca, pero el Gobierno español debe
explicar cómo se plantea volver a cuadrar las cuentas cuando la tormenta haya pasado, de la misma manera que lo ha
hecho aquí Gordon Brown.
P.- ¿Qué le ha ocurrido a la libra?
R.- Que se ha desplomado. De todas formas, lo que ha ocurrido estas Navidades ha sido exagerado. No creo que el euro
y la libra lleguen a una paridad. El valor lógico de la libra son 1,15 euros.Por ahí se quedará la cosa. Lo que quiere decir
que en el Reino Unido ha habido una devaluación y que esa devaluación se sostendrá.
P.- ¿Allana eso el camino a la entrada del Reino Unido en el euro?
R.- Me encantaría que ocurriera. Yo siempre he estado a favor.Sin embargo, no hay voluntad política ni a izquierda ni a
derecha.No quieren ni Brown ni los conservadores y tampoco la gente está a favor.
P.- Usted ha sido el responsable del regulador financiero británico.¿Le pilló de sorpresa la crisis?
R.- Había indicios de que algo así iba a pasar. Hubo alertas, pero nadie hizo nada.
P.- ¿Por qué?
R.- Porque en el pasado reciente si uno iba a un banco y le decía que tenía que guardar tanta cantidad de dinero para
paliar un posible agujero inmobiliario le decían a uno: «Pero, ¿por qué? ¿Si en 15 años nunca hemos perdido un solo penique en ese negocio?».
P.- Es algo que ya no pueden decir.
R.- No. Pero habrá problemas para armonizar todos los sistemas contables y sistematizar e internacionalizar los
mecanismos de alerta. Se ha hablado de crear una especie de Organización Financiera Mundial pero parece que los
estados no están por la labor. A ninguno le gusta la idea de tener que pedir permiso a una organización internacional si
tienen que rescatar un banco. Lo máximo a lo que podemos aspirar es a un acuerdo internacional que haga los mercados más transparentes.
EDUARDO SUAREZ
El Mundo
Fecha artículo: lun 19 ene 2009 06:30:00 CET

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