Cuento aborigen para Nochevieja

El árbol de oro
 
Según una leyenda  australiana, en un lugar de la selva  de los aborígenes llamado Girraween, es decir, el lugar de las flores, existe un claro secreto del bosque en el que  se levanta el árbol de oro cuyas hojas brillan tan intensamente que iluminan a las flores que crecen a su alrededor.
 
El árbol es un minngoa, o sea, un árbol encantado por los espíritus, y sin embargo, solamente un espíritu lo habita y es un espíritu tan poderoso que tiene el poder de conceder cualquier deseo que uno pueda imaginar.
 
Los más ancianos cuentan que el árbol dorado ha sido buscado desde los tiempos más remotos y se dice que únicamente se muestra el árbol a aquellos que pueden ser capaces de mirar más allá de su esplendor, y así,  sólo personas bien afinadas podrían verlo.
 
Se cuenta que un chico de una antigua tribu había nacido con una pierna deforme, hecho que lo convirtió en el hazmerreír de las gentes de su pueblo, que aprovechaban cualquier ocasión para atormentarlo  con crueldad, hasta que salía huyendo para no aparecer hasta que todo el mundo estaba dormido. Solo, entonces, podía encontrar un poco de paz.
 
Un día que la gente de su pueblo se había comportado de manera especialmente cruel, el chico huyó jurándose no volver nunca más a una tribu tan malvada. A lo largo de toda la jornada, el chico caminó y caminó hasta que, al caer la noche, rendido de cansancio comenzó a buscar cobijo para dormir y, cuando menos se dio cuenta, se encontraba metido en un bosque muy denso y no sabía qué camino seguir.
 
De repente, el bosque se inundó con una luz absolutamente radiante, tanto que se sintió aterrorizado y su primera reacción fue escapar tan rápido como se lo permitió su pierna deforme. Entonces, oyó una dulce voz que le decía " No temas,  y da un paso adelante"  y, al mismo tiempo, al lado de un árbol que brillaba como oro bruñido al sol, se le apareció una hermosa señora y le tendió su mano indicándole que se aproximara.
 
" He visto la crueldad de tu gente contigo" -dijo la señora suavemente – "y nunca  he oído que te quejaras, así que, por eso mismo, te concedo lo que tú más desees"
 
El chico reflexionó un momento y luego dijo: "Querría que la gente de mi pueblo fueran sensatos y no me atormentaran nunca más"
 
El espíritu que habitaba en el árbol quedó tan conmovido por la generosidad del chico que, con una sonrisa y un leve gesto de su mano, le convirtió la pierna deforme en normal. "Ahora, la gente de tu pueblo no tendrá ya motivos para atormentarte" – le dijo. Y luego añadió "Haré que todos sepan que sólo tú has encontrado el árbol dorado y,  de ahora en adelante, te tendrán gran respeto . Así que, al instante, corre a casa, pequeño, corre, corre".
 
  
 
 
Anuncios
Esta entrada fue publicada en Entretenimiento. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Cuento aborigen para Nochevieja

  1. Ondas dijo:

    Un corazón elegante, de calidad suprema, de bondad noble, que poco pide, poco necesita. Es un precioso cuento y me encantó leerlo precisamente ahora para estrenar este recién nacido año. El primer cuento del 2009 con bonitas palabras que hablan de bondad y generosidad para llenarnos el alma y repudiar la violencia. Por un 2009 en Paz. (Ya he brindado bastante). Paso por tu espacio con frecuencia porque me gusta, pero casi nunca comento nada, discúlpame, por favor. Te deseo un año nuevo amable, enriquecedor,optimista, con claros del bosque y árboles dorados. Un biquiño.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s