Antonio Gamoneda, Premio Cervantes

En este blog se despidió el año con poemas de Antonio Gamoneda, ahora los dos textos que selecciono tratan del porqué de su escritura y de su concepción de la poesía 

(Dice Felipe Cussen sobre Antonio Gamoneda, hablando de lo que tardó en ser reconocida su poesía)

Esta dificultad de recepción, sin embargo, no nace exclusivamente de la desidia e ignorancia que habitualmente campean a uno y otro lado del charco cuando de poesía se trata. Tiene sus raíces, además, en las exigencias autoimpuestas por Gamoneda en virtud de una fidelidad a toda prueba con su oficio, que se evidencia notablemente en la continua reescritura a la que somete sus textos, incluidos los ya editados, como si nunca terminaran de decir lo que quiere decir. Pero la inasibilidad del significado no sólo es un efecto final, sino la condición propia de su creación, tal cual declara: "Yo no poseo mi pensamiento hasta que no me lo hace sensible/inteligible mi propia escritura, o, dicho de otra manera; sólo sé lo que digo cuando ya está dicho". Ese proceso sólo surge tras lentas incubaciones y responde, siguiendo al propio Gamoneda, a un impulso musical que va conduciendo las palabras en una monodia (como la llama Ildefonso Rodríguez) que lenta y sentenciosamente devela sus espacios de aridez.

 

 

Dice Gamoneda en su discurso  al recibir el premio Cervantes Valor poético de "El Quijote"
Me interesa precisar aquí que el pensamiento específicamente poético se distingue del pensamiento discursivo, reflexivo o de cualquiera otra especie, en que procede de lo desconocido y en que lo revela; en que realiza lo irreal; en que puede crear lo que no existía; y en que se hace presente en un instante en que se produce la disolución de la normativa común del pensar. El lenguaje representativo de este ser y de este acontecer en poesía, yo lo advierto ligado a la cultura de la pobreza. La relación dialéctica entre el poder injusto y el sufrimiento está prácticamente en todas las "locas aventuras" que configuran el curso poético del Quijote. La locura de don Alonso es más que un recurso literario; es creación de la función lingüística que integra lo cierto en lo inverosímil, que hace suya y revela la verdad increíble, la verdad nueva y desconocida, propia e interna de una tradición decidida por la invención progresiva del pensamiento poético moderno. No obstante, el libro lleva consigo la voluntad de crear placer, efectos en los que algo hay que se asemeja a una salvación, a una interrupción del dolor. Toda poesía, incluida la que se deriva del sufrimiento, de la crueldad o de la injusticia, está orientada a la creación de una forma de placer.

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