Angel Campos Pámpano. Poetas extremeños 1

Conocí a Ángel Campos en Salamanca, cuando los dos estudiábamos portugués en inviernos crudos de los que nos protegíamos a base de tardes de café, gruesos chaquetones, viandas que nos mandaban de la tierra y libros. Hoy Ángel es prestigioso poeta, director de dos revistas hispano-lusas Espacio-Espaço escrito y Falar-Hablar de Poesía, preciso y fiel traductor de grandes poetas de la lengua portuguesa como Pessoa, Eugenio de Andrade, Antonio Ramos Rosa o Carlos de Oliveira.
 
Quiero recoger en este espacio uno de sus poemas La voz en espiral, publicado en 1998 y especialmente hermoso por su tratamiento de la voz poética, lo que puede y no puede decirse.
 
 
PUEDE que llegue
la voz hasta tus manos
y celebres la tierra
con la misma ilusión
del exiliado
que vuelve a contemplar
un paisaje que va no reconoce.

La luz de la retama
se acomoda en tus ojos
al caer de la tarde.
Se desvela el silencio
secreto de los árboles,
su afán de soledad y de altura.
Un sonoro aleteo
es capaz de borrar sin pretenderlo
el leve movimiento de los hojas.

Tan cálida es la paz que tu memoria
retiene sin esfuerzo
la sedienta dureza del olivo,
la inocencia perdida de la encina,
la de la higuera sola que enmudece
al filo de la noche, el fuego lento
de la melancolía.

Puede que llegues
a escribir con tu voz
el lugar más adentro.
memoria de la herida,
lo que no puede hablarse.

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