El terrible salmo 137

 
Finalmente el modelo del que han salido la poesía de S. Juan de la Cruz, la ópera de Verdi y la canción pop de Boney M.
El río del texto o el fluir de la palabra
 
 
 Salmo 137 – El amor de los cautivos por Sión

Junto a los ríos de Babilonia nos sentábamos

y llorábamos acordándonos de Sión.

De los sauces que hay en medio de ella

colgábamos nuestras cítaras.

Allí los que nos tenían cautivos nos pedían canciones,

los que nos habían llevado atados, alegría.

"Cantadnos algunos de los cantos de Sión".

¿Cómo habíamos de cantar las canciones de Yavé

en tierra extranjera?

Si yo me olvidara de ti, Jerusalén,

olvidada sea mi diestra.

Péguese mi lengua al paladar

si no me acordara de ti,

si no pusiera a Jerusalén por encima de mi alegría.

Recuerda, ¡oh, Yavé!, a los hijos de Edom el día de Jerusalén,

los que decían: "¡Arrasad, arrasad hasta los cimientos!"

Hija de Babel, la devastadora,

dichoso el que te diere el pago

que a nosotros nos diste.

¡Bienaventurado quien cogiere y estrellare

contra la roca a tus pequeñuelos!

(Versión Nácar-Colunga)

 
 
 
 
 
 
 
 Ps.: La foto de esta dirección
 
 
 
Anuncios
Esta entrada fue publicada en Libros. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s