Sobre realidades e identidades nacionales. Andazulía y Webtremadura

Hace unos días escribí que escribiría sobre Extremadura, finalmente, con un artículo que titularía "Extremadura, realidad virtual ¡qué cojones!" , harto de leer y oír barbaridades en los estatutos, concretamente en el de Andalucía.
 
Leo hoy dos textos en El País, uno de Elvira Lindo , y otro de Rafael Sánchez Ferlosio, que es el causante remoto del anterior, que me dan el gusto extraño de no sentirme aislado en lo que decía, siendo como son personas de autoridad reconocida en lo que dicen.
 
Elvira Lindo, andaluza de Cádiz, como es sabido, critica que el político socialista andaluz Yáñez llame a Ferlosio "intocable" por el artículo que Ferlosio escribe sobre el estatuto andaluz, comentando un párrafo de su preámbulo, concretamente.
 
Este es el texto del estatuto
"Andalucía ha compilado un rico acervo cultural por la confluencia de una multiplicidad de pueblos y de civilizaciones, dando sobrado ejemplo de mestizaje humano a través de los siglos. La interculturalidad de prácticas, hábitos y modos de vida se ha expresado a lo largo del tiempo sobre una unidad de fondo que acrisola una pluralidad histórica, y se manifiesta en un patrimonio cultural tangible e intangible, dinámico y cambiante, popular y culto, único entre las culturas del mundo".
 
Y este es un fragmento del comentario de Rafael Sánchez Ferlosio
En mis tiempos, ante este tipo de frases en forma de atrevidos arreboles lógico-semánticos, se solía exclamar: ¡Áteme usted esa mosca por el rabo! El texto entero, en fin, confeccionado con pereza, con desinterés, y uno diría que incluso con aburrimiento y con desdén, acumulando tópicos y convencionalismos y adobándolo todo con muletillas pedagógicas y comodines moralizantes, parece puro relleno de un vacío ya innecesario por sí mismo y que, por tanto, precisamente rellenado se revela aún más positiva y manifiestamente vacío e innecesario. No sólo es "monstruoso" como pieza de literatura jurídica en sí misma, sino también por la tremenda inmoralidad que comporta el haberlo aprobado en calidad de documento público, para tirárselo a la cara a sus destinatarios, que se supone que son los andaluces.

Rafael Sánchez Ferlosio pone el adjetivo monstruoso entrecomillado porque lo había utilizado Arcadi Espada para referirse precisamente a ese preámbulo del estatuto.

 

Concluye Elvira Lindo su columna diciendo

 
La intocabilidad ferlosiana es más bien el ejercicio de un derecho, el de disentir. Hay un temor impreciso que ha llenado nuestras pantallas en blanco, temor a ser expulsado del paraíso de los tuyos. ¿Ahora estamos con la realidad andaluza? Aceptémosla. Comulguemos con ruedas de molino, qué importa. Dejemos que los políticos hagan malabarismos poniendo nombre a nuestros asuntos privados, porque si se nos ocurre señalar la más mínima pega hasta nuestros propios amigos nos advertirán al oído: "Ya sabemos todos que es una tontería, pero cállate, que le haces el juego a la derecha". Esa frase mágica con la que se impone la censurilla amable.
 
En fin, por esto quería yo hablar de Extremadura- realidad-virtual- qué- cojones, porque estaba hasta los mismos de tanto chamarileo vacío e innecesario,  y me dan la razón las tres autoridades de referencia.

Pero no acaba ahí la cosa. REsulta que Google, que es un gran hermano de verdad, ha inventado la herramienta "trends" con la que puedes rastrear las consultas realizadas en la web sobre una palabra y te da  la región del mundo y la ciudad desde donde más se consulta esa palabra, con frecuencias relativas a otras zonas donde también se consulta, y te añade los artículos por los que se ha hecho referencia significativa a esa palabra en la web.

Emocionado, escribí allí la palabra Extremadura y sus apariciones significativas en la red no se deben ni a su carácter de espacio natural, ni a Espronceda, ni a Zurbarán, ni a Arias Montano, ni al ibérico, ni a las cigüeñas, ni al valle del Ambroz, ni al del Jerte, ni al castúo, ni a Extremoduro, ni a Porrina de Badajoz, ni a Ramón el portugúes, ni a la Vera, ni a Alcántara, ni a Trujillo, ni a las cerezas, ni a las Hurdes, ni a los pimientos, ni a Cáceres, ni a Badajoz, ni a Mérida, ni a Corderex, ni a los vinos,ni a Jerez de los Caballeros, ni a la fabla, ni al aceite, ni a Granadilla, ni a Villanueva de la Serena, ni a los lusitanos, ni a los vaceos, ni a los romanos, ni a la futura refinería, ni a Zafra, ni a la caza, ni a los "jaleos" del cante, ni a los buitres de Montfragüe, ni a la Asamblea de Extremadura, ni,ni,ni…a la virgen de Guadalupe.

Extremadura aparece en la red de manera significativa por haberse adelantado implantando- de manera gratuita,  masiva y oficial, en la educación y en la administración autonómica- el sistema operativo Linus y haberlo rebautizado Linex, por delante de todo el mundo. Los primeros.  

Y eso es lo mismo, al fin y al cabo, que dice un cantante de un grupo extremeño, "Los niños de los ojos rojos" . "Llevamos falda escocesa porque el traje de montermoseña nos sale mu caro todavía" .

Nota: "Los niños de los ojos rojos"- NOR- son ocho tíos superduros que tocan una música llena de fuerza y sentimiento, mezcla  de folk europeo con hip-hop, ska o funky que salen al escenario vestidos con falda escocesa, cantan hasta en antiguo yugoslavo y son uno de los grupos más apreciados dentro del panorama de la música de vanguardia. Su último disco se llama "Hijos del humo"

 http://www.elpais.es/solotexto/articulo.html?xref=20060524elpepiult_2&type=Tes&k=intocables

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