Angustia juvenil y educación social 2

El terrible problema de los jóvenes de hoy deriva de la conjunción de, al menos, tres elementos:

§         el desarraigo y desprestigio de las relaciones con personas del grupo de los adultos

§         la intensificación de las  relaciones con grupos de su edad, relaciones que cada vez se han vuelto más claustrofóbicas, arbitrarias y sectarias, sazonadas con todo tipo de miedos, amenazas, coacciones y castigos

§         el acceso facilísimo a todas las formas posibles de autodestrucción y violencia, en la ficción, en los medios de comunicación y en la vida real.  

 A estos factores se añaden otros tres que los potencian:

§        la crisis del núcleo familiar, sometido a cambios que frecuentemente implican, al menos,  disputas y tensiones emocionales

§        la enorme competitividad social y la ausencia total de valores creíbles

§         la capacidad de las nuevas tecnologías para comunicar y transmitir instantáneas de vida, cargadas de todo tipo de emociones y sin posibilidad de reflexión

Así los adolescentes, los antiguos lobos esteparios – en términos de Herman Hesse- en busca de su propia identidad como individuos, se agrupan hoy en día en manadas violentas, cuya supervivencia y razón de existir se basa en dos elementos:

§         la cohesión asfixiante impuesta  dentro del propio grupo, en el que impera la ley del más fuerte

§         la impermeabilidad hacia otros grupos, especialmente los formados por adultos a quienes ni siquiera prestan atención.

Todo esto dificulta las tareas socializadoras de los padres y educadores y da lugar a toda clase de comportamientos entre los jóvenes, comportamientos que se van desde el enmudecimiento solipsista al delirio, desde el sometimiento hasta la violencia gratuita, desde el aislamiento y la reclusión hasta el gregarismo sectario.

De manera que la terrible realidad que veíamos en las películas americanas ha llegado hasta nuestras ciudades, con el agravante del carácter latino y la permisividad social en las costumbres -vida nocturna, uso masivo del alcohol- y la mala prensa de cualquier normativa que atribuya responsabilidad a los jóvenes por sus comportamientos asociales o propiamente delictivos.

 

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2 respuestas a Angustia juvenil y educación social 2

  1. Maida dijo:

    No entiendo qué puede tener de grave el carácter latino. Desde luego, no lo cambio por el puritanismo anglosajón, llevado al más absurdo extremismo en Estados Unidos.
    En cuanto a lo de la permisividad social en las costumbres (vida nocturna y "uso masivo de alcohol"), no desesperes, personas como tú conseguirán aniquilar totalmente las libertades individuales esenciales y cualquier forma de ocio que no sea "politicamente correcta"; eso sí, entre la gente joven y el común de los mortales, que no tienen madurez suficiente como para poder divertirse de una forma saludable.
    Los adultos que dirigen nuestro destino podrán seguir bebiendo whisky (de la mejor calidad, claro está) en las importantes recepciones y reuniones donde deciden recortar cada día un poco más nuestros derechos como futuros trabajadores a cambio de conseguir empresas mucho más competitivas en esta sociedad de libre mercado donde el único valor en alza es el de conseguir el máximo beneficio económico (para una élite) a costa de lo que sea. Y para celebrar tan magnífico trabajo fumarán un gran puro en la suite de un lujoso hotel, donde la ley antitabaco es más "flexible".
    Tampoco olvidemos que con los modestos sueldos que les pagamos (con sus rigurosas actualizaciones periódicas) estos dirigentes, que velan por las buenas costumbres y están tan preocupados por cómo se divierten los jóvenes (un verdadero escándalo), muchos de ellos acceden al polvo blanco que, por lo visto, está "destrozando" a la juventud y que es tan habitual entre el mundo de los adultos (por supuesto, de los adultos importantes, de los que toman decisiones que nos afectan a todos).
    Me pregunto qué estará haciendo que los jóvenes hayan optado por la ley de la jungla…
    No creo que el mayor problema de la juventud en estos momentos sean precisamente las salidas nocturnas ni, desde luego, la ingesta de alcohol; eso es algo totalmente normal, propio de la edad y suele "curarse" con el avance de la misma.
    Sin embargo, carecemos de oportunidades de trabajo con sueldos dignos y todo lo que ello conlleva: vivir dignamente y poder asegurar lo mismo a nuestros hijos. Eso sí es grave y lo más preocupante es que empeora con el paso del tiempo.

  2. Jesus Carlos dijo:

    Yo soy latino, no soy dirigente, me gusta salir por las noches… pero que jóvenes de 12 o 14 años vuelvan por sus casas a las 12 de la mañana del día siguiente y pasen los fines de semana emborrachándose y hablando de gramos…tampoco me parece encomiable.
     
    Ya he visto también morir gente, y gente en las cárceles y diferentes tipos de  psicosis producidas por adicciones, entre ellas la del alcohol. De todas maneras, casi tan peligroso veo eso como la dinámica que se crea, en ocasiones, dentro de los grupos.
     
    Si cada uno es consciente de sus límites y de los de los demás no habría necesidad de prohibir nada.
     
    Lo que digo es que los latinos le ponemos a todo un punto de pasión que encima lo hace atractivo y  eso nos quita capacidad de ver lo que ocurre en estos asuntos.
     
    En fin, no estoy hablando para quitar libertades, yo me dedico a ayudar a los jóvenes para  que sean libres y comento circunstancias que aniquilan y destruyen la energía de la juventud, que yo quiero ver con trabajo, creatividad y alegría o tristeza verdaderas no inducidas artificialmente.
     
    ¿Leíste la entrada del cuaderno que lleva el mismo título y el número 1?
     
    Lo que tú dices de los adultos es lo que yo quería decir con la frase "ausencia de valores creíbles".
     
    Por otro lado, he decidido ser políticamente correcto y herir lo menos posible pero no callarme lo que pienso. Sin embargo, tengo una cara carnavalesca y satírico que sale a relucir  entre mis amigos y compañeros cuando menos lo pienso. Escribir, sin embargo, me exige una reflexión que evita los exabruptos, aunque si vieras los borradores de las entradas, quizás no dirías eso.
     
    Muchas gracias por tu comentario.
     
     

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